Es viernes. Marcos trabaja en casa. Marcos tiene hambre. A Marcos le encanta la pizza. Marcos va a un restaurante y pide una pizza grande. Un mesero le da la pizza a Marcos. Marcos va a casa con la pizza.
Bruno es el perro de Marcos. Bruno siempre quiere pizza. A Bruno le gusta la pizza más que el agua. Marcos dice: «Bruno quiere comer la pizza.» Marcos pone la pizza en la mesa. Bruno está mirando la pizza.
Marcos va a la cocina. Marcos está bebiendo agua. Bruno está comiendo la pizza. Marcos va a la mesa. No hay pizza. No hay nada en la mesa. Marcos no ve a Bruno. Nadie está en la cocina. Marcos oye un ruido.
Bruno está en la puerta. Bruno tiene pizza. Marcos lo ve. Marcos dice: «Bruno, no puedes comer la pizza.» Bruno no tiene miedo. Bruno quiere más pizza.
Marcos está triste, pero Marcos también está contento. Bruno está contento. Marcos y Bruno van al restaurante. Hay dos personas en el restaurante. Las dos personas están mirando a Bruno. Una persona dice: «El perro quiere pizza.» Marcos dice: «Sí. Bruno siempre quiere pizza.»
El mesero está mirando a Bruno. Marcos dice: «¿Me podría traer una pizza?» El mesero se la da a Marcos. Marcos la come. Bruno bebe agua. A Bruno no le gusta el agua. Bruno mira la pizza. Marcos dice: «La pizza es para Marcos.»